La Vuelta y el calor extremo: el precedente de 2006 que vuelve al debate
El calor extremo vuelve a poner contra las cuerdas a los organizadores de las grandes vueltas ciclistas. La Vuelta a España recortó 80 kilómetros de una etapa a petición de los corredores, y el debate sobre los horarios de salida ha resurgido con fuerza. Enric Mas, uno de los protagonistas de la carrera, fue contundente: “El ganador hubiera sido el mismo”, dijo sobre el recorte. Pero el tema de fondo es más complejo: ¿cómo adaptar un deporte centenario a un clima cada vez más hostil?
¿Por qué el calor extremo obliga a repensar los horarios de La Vuelta?
El Tour, el Giro y la Vuelta se resisten a cambiar sus fechas pese al calentamiento global. Sin embargo, cada vez son más los días con temperaturas que superan los 40 grados durante las etapas. Joxean Matxin, manager del UAE, fue uno de los más directos al pedir que se modifiquen los horarios de salida: “Lanzo la idea para que las televisiones se adapten a esta situación. Sé que a la televisión posiblemente le perjudique, pero cuando hace 42, 46 o incluso 50 grados, ¿por qué no buscar un horario alternativo?”.
Matxin perdió a Pavel Sivakov por un golpe de calor y recordó que hace dos años, en la etapa ganada por Adam Yates en Granada, tres corredores tuvieron que retirarse por la misma razón. Su propuesta no es nueva. Tiene un precedente claro en la historia reciente del ciclismo español.
El experimento de 2006: etapas que terminaban antes de comer
En 2006, Matxin dirigía al Saunier Duval cuando La Vuelta hizo un experimento inédito. La segunda etapa terminaba en Córdoba, pero el pelotón salía de Málaga a las diez de la mañana y llegaba poco después de las dos de la tarde. Ese horario matutino se repitió en otras cuatro etapas: las contrarrelojes de Cuenca y Rivas, la etapa Motilla del Palancar-Almussafes y la última jornada en Madrid, todas disputadas en fin de semana.
El calor no fue la razón principal de aquella decisión. El ciclismo español atravesaba su peor momento de popularidad tras el estallido de la Operación Puerto. Unipublic, entonces dirigida por Víctor Cordero, buscaba algo distinto para evitar que la afición le diera la espalda a la prueba. La organización, adquirida por Antena 3, intentó junto a TVE captar a los espectadores de la Fórmula 1, que seguían en masa las carreras de Fernando Alonso por Telecinco.
La lucha por la general entre Alejandro Valverde y Alexandre Vinokourov, decantada en la última semana a favor del kazajo, también ayudó. Aquella edición tuvo 957.000 espectadores de media, medio millón menos que en 2005, pero la cifra fue superior a las de las cuatro ediciones siguientes, incluidas las de 2008 y 2009, ganadas por Alberto Contador y Valverde respectivamente.
Los inconvenientes de madrugar: descanso, logística y controles
El horario insólito de 2006 tuvo efectos colaterales. En la etapa que salía de Motilla del Palancar, los comisarios de la UCI llegaron tarde a los controles antidopaje. Los ciclistas del Astana salieron de su hotel a las siete y media de la mañana, y muchos integrantes de la burbuja de la carrera tuvieron que levantarse aún antes. El descanso de los corredores sería uno de los principales inconvenientes si se repite la fórmula, especialmente si la decisión no se toma con antelación.
¿Qué opinan los organizadores y los propios ciclistas?
El director del Tour, Christian Prudhomme, ya descartó cambiar los horarios según la temperatura: “No son cosas que se puedan hacer a última hora. Hay que tener en cuenta que hay un dispositivo de 28.000 personas movilizadas”. Tampoco se plantea esquivar las regiones más calurosas. “El calor no puede impedirnos ir a ciertas zonas; es parte de la carrera y tenemos que adaptarnos a estas condiciones”, aseguró Javier Guillén, director de La Vuelta.
Tadej Pogacar, por su parte, se mostró escéptico con el cambio de horario durante el Tour: “Para mí no sirve de nada, porque terminas en pleno pico de calor. Tendríamos que empezar a las ocho o a las nueve, o incluso antes, y eso tampoco es demasiado bueno”. El esloveno fue más radical: “Si tuviera el poder, cambiaría todos los calendarios. No organizaría carreras en julio y agosto en lugares calurosos”.
Su proposición chocaría con una estructura consolidada durante más de un siglo. Solo la pandemia de coronavirus logró mover el Tour de julio, y este año la carrera recortó por primera vez una etapa por las altas temperaturas. El precedente de 2006 demuestra que el cambio es posible, pero también que sus efectos van más allá de lo deportivo.
Preguntas frecuentes sobre el calor en La Vuelta
¿Por qué se recortó una etapa de La Vuelta en 2026?
La organización recortó 80 kilómetros de una etapa a petición de los corredores debido a las temperaturas extremas, que superaron los 40 grados en varias zonas del recorrido.
¿Qué precedente existe de etapas matutinas en La Vuelta?
En 2006, La Vuelta adelantó las salidas de cinco etapas para terminar antes de las dos de la tarde, aunque la motivación principal fue la caída de audiencia tras la Operación Puerto, no el calor.
¿Los organizadores del Tour consideran cambiar los horarios?
El director del Tour, Christian Prudhomme, descartó cambios de última hora por la complejidad logística del dispositivo de 28.000 personas movilizadas.