Especialistas colombianos documentaron este año un aumento de graves lesiones vasculares en consumidores de tusi, la llamada cocaína rosa, con al menos tres casos que terminaron en amputaciones de extremidades en el departamento de Antioquia. La alerta llega mientras las incautaciones de la droga crecieron un 26,9% entre 2024 y 2025, según registros oficiales.
Según la investigación publicada por Critica, basada en reportes de la agencia EFE, la ruta que siguen algunos jóvenes es cada vez más frecuente: noche, fiesta, tusi, hospital y, en los casos extremos, pérdida de dedos, manos o piernas. Los médicos aún no saben con certeza qué componente de la mezcla provoca el daño, pero los casos se acumulan en las salas de urgencias.
Qué es realmente el tusi y por qué es tan difícil de rastrear
La primera clave para entender el fenómeno es que el tusi no es una sustancia concreta. Se trata de una mezcla de compuestos psicoactivos que varía de una preparación a otra, lo que complica cualquier análisis y cualquier respuesta sanitaria.
“El tusi es una plataforma para la inclusión de nuevas sustancias psicoactivas”, afirmó a EFE Estefanía Sánchez, directora de Échele Cabeza, organización colombiana dedicada al análisis de sustancias y la reducción de riesgos.
La entidad ha recopilado 4,522 muestras de tusi entre 2021 y 2026. Sus arrojados datos son reveladores: el 52% contenía ketamina, un fármaco sintético con propiedades anestésicas, analgésicas y disociativas cuyo uso recreativo se ha extendido en los últimos años, junto con MDMA, conocida como éxtasis.
Casi un 10% de las muestras contenía combinaciones de ketamina y MDA, un tipo de anfetamina. En porcentajes menores se identificaron cafeína, metanfetaminas y otros compuestos utilizados para modificar los efectos de las combinaciones. Esta variabilidad es precisamente lo que inquieta a los toxicólogos.
De droga de élite a la cocina de casa
El tusi, conocido también como 2CB, comenzó a circular en Colombia alrededor de 2010, según Sánchez, y en sus inicios se asoció a ambientes festivos y personas de alto poder adquisitivo. Su presentación rosada y su comercialización como una droga exclusiva construyeron esa imagen de lujo que luego llegó a la música urbana.
Con el tiempo, el consumo se extendió a otros entornos y la preparación artesanal rompió el vínculo exclusivo con las discotecas. La consecuencia es una normalización del uso en espacios domésticos, con los riesgos que implica una fabricación sin ningún control.
“La práctica de consumo sale del fin de semana porque ya no únicamente se consume en la fiesta, en el compartir con amigos, sino que, como se puede fabricar de manera artesanal, empieza cualquier día de la semana en la casa, en la cocina, en la intimidad”, señaló Sánchez.
La expansión se mide también en decomisos. Los registros del Ministerio de Justicia colombiano contabilizaron 54,266 dosis incautadas en 2024 y 68,862 en 2025, un aumento del 26,9%. Infobae recogió igualmente esta progresión de una droga que pasó del lujo al exceso al alcance de cualquier bolsillo.
Lesiones vasculares y amputaciones: qué está pasando en los hospitales
En Antioquia, los especialistas han observado un aumento marcado de complicaciones vasculares en brazos y piernas entre consumidores de tusi. Al menos tres casos han requerido amputaciones, una cifra que puede crecer mientras los médicos completan la recolección de información de otros centros.
“Hubo un incremento muy marcado en los últimos meses de alteraciones vasculares en las extremidades”, destacó a EFE Andrea Restrepo, presidenta de la Asociación Colombiana de Medicina Vascular e integrante de un grupo de especialistas que reúne a toxicólogos y cirujanos vasculares.
Durante un pico de pacientes en mayo, tres instituciones sanitarias atendieron alrededor de 16 personas, según la recopilación inicial del grupo médico. La edad media ronda los 27 años, un dato que dibuja el perfil de los afectados: adultos jóvenes en plena productividad.
Las lesiones presentan distintos grados de gravedad. Algunos pacientes evolucionan favorablemente, mientras que otros necesitan cuidados intensivos y tratamientos para recuperar la circulación sanguínea. Entre los casos atendidos hay amputaciones menores, como las de dedos, y otras de mayor alcance.
El mecanismo que describen los especialistas es una constricción intensa de los vasos sanguíneos a causa del consumo de tusi, que impide que la sangre llegue adecuadamente a las extremidades. Si no se trata a tiempo, puede producir isquemia, necrosis y pérdida de tejido.
Mientras avanzan los estudios, toxicólogos, servicios de urgencias y cirujanos vasculares trabajan en protocolos de atención y en una base de datos común para reunir información de los pacientes. Head Topics y Vanguardia coinciden en señalar que la droga enciende las alarmas sanitarias en Colombia por la gravedad inesperada de estas complicaciones.
Causas todavía desconocidas
La pregunta que nadie puede responder aún con certeza es qué componente desencadena las lesiones. Según Restrepo, en estudios realizados con la Universidad de Antioquia y el Instituto Toxicológico se identificaron metanfetaminas bromadas, es decir, alteradas con bromo, una sustancia altamente tóxica, en muestras relacionadas con estos casos.
Sánchez insiste, sin embargo, en que todavía no está comprobado qué sustancia o combinación de ingredientes provoca estas graves complicaciones vasculares. La representante de Échele Cabeza menciona por su parte la xilacina, un sedante de uso veterinario, pero aclara que su presencia en el tusi continúa siendo una hipótesis que no han podido confirmar.
Un problema regional que Panamá no puede ignorar
Para la región, y para Panamá en particular, el caso colombiano es una advertencia directa. El país es punto de tránsito de rutas de narcotráfico y su escena nocturna, con fuerte presencia de turismo internacional, comparte patrones de consumo con las ciudades colombianas donde el tusi se popularizó primero como droga de lujo.
La experiencia de Échele Cabeza demuestra que el análisis de sustancias y la reducción de riesgos son herramientas más efectivas que la simple criminalización. Saber qué contiene cada muestra, como muestran los 4,522 análisis recogidos entre 2021 y 2026, es información que salva vidas y permite a los sistemas de salud prepararse con protocolos claros.
Los especialistas colombianos continuarán reuniendo datos de otros centros hospitalarios para dimensionar el alcance real del fenómeno mientras afinan los protocolos de atención en urgencias.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el tusi o cocaína rosa?
Es una mezcla variable de compuestos psicoactivos, no una sustancia concreta. Según análisis de la organización Échele Cabeza, el 52% de las muestras recogidas entre 2021 y 2026 contenía ketamina y MDMA.
¿Por qué el tusi provoca amputaciones?
Los especialistas describen una constricción intensa de los vasos sanguíneos que impide que la sangre llegue a las extremidades. Sin tratamiento oportuno, se produce isquemia, necrosis y pérdida de tejido.
¿Se sabe qué componente causa las lesiones vasculares?
No. Se han identificado metanfetaminas bromadas en muestras relacionadas con los casos, pero la causa exacta sigue sin confirmarse. La xilacina es una hipótesis aún no comprobada.
¿Cuánto aumentaron las incautaciones de tusi en Colombia?
El Ministerio de Justicia colombiano registró 54,266 dosis decomisadas en 2024 y 68,862 en 2025, un aumento del 26,9%.
