Petro rechaza apuesta por fracking del ministro de Colombia
El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, rechazó este 5 de julio la propuesta del ministro de Ambiente designado, Fabio Arjona Hincapié, de permitir el fracking bajo pólizas de seguro. Petro advirtió que la fracturación hidráulica contamina el agua de forma irreversible, lo que enciende un debate crítico sobre la seguridad hídrica, la transición energética y la certidumbre regulatoria para los inversores extranjeros en la región.
¿Qué propuso el ministro Fabio Arjona sobre el fracking?
El biólogo marino Fabio Arjona Hincapié, designado por el presidente electo Abelardo de la Espriella, señaló en Caracol Radio que es posible ejecutar proyectos de fracking en Colombia de manera segura. Arjona propuso que la técnica de extracción de hidrocarburos no se realice en páramos o áreas protegidas, y sugirió el uso de pólizas financieras para cubrir los costos en caso de daños ambientales.
El Ministerio de Ambiente no es el encargado del fracking, pero sí de supervisar que los criterios con que se haga este ejercicio sean de la mejor tecnología para evitar daños ambientales que no puedan ser reparados, detalló el ministro entrante.
Desde una perspectiva de apertura a los mercados, la propuesta busca desbloquear la inversión en hidrocarburos, un sector clave para la economía colombiana. Sin embargo, la idea de asegurar un riesgo ambiental con una póliza financiera levanta dudas lógicas sobre la capacidad real de reparación de los ecosistemas afectados cuando el agua se contamina.
¿Por qué Gustavo Petro rechaza el fracking?
Gustavo Petro respondió de inmediato en la red social X, señalando que el impacto del fracking en el recurso hídrico es devastador e irreversible. El mandatario enfatizó que una compensación monetaria no puede resolver la pérdida de agua dulce, un recurso que, al igual que en la cuenca del Canal de Panamá, es vital para la logística, la economía y la vida de cualquier territorio.
Siempre el fracking sale mal porque la póliza no puede descontaminar el agua que se gasta de manera ingente. Todo territorio que permita el fracking verá como se pierde el agua líquida territorial progresivamente, advirtió Petro.
Petro instó a las comunidades a organizar comités cívicos antifracking y cuestionó la viabilidad de arriesgar el agua de una región por tres años de ganancias extractivas. La postura del presidente saliente subraya un choque de modelos donde la renta a corto plazo choca con la preservación de los recursos naturales a largo plazo.
Incertidumbre jurídica y riesgos para la inversión
El choque no es solo ambiental, es jurídico. El abogado Alejandro Carranza, representante de Gustavo Petro, advirtió que utilizará la defensa jurídica y los principios de precaución ambiental para bloquear cualquier política de fracturación hidráulica durante la administración de De la Espriella. Esta amenaza de litigio continuo genera un clima de inestabilidad legal que espanta la inversión extranjera directa.
No permitiremos que por enriquecer a unos pocos se condene las generaciones enteras a no tener agua en el país con más riqueza hídrica del planeta. Las pólizas dan plata, no agua. Los daños del fracking son irreversibles, no sean estúpidos, precisó Carranza.
¿Cuál fue la respuesta del ministro designado?
Ante la controversia, Fabio Arjona Hincapié publicó un mensaje en sus redes sociales para calmar las aguas. El ministro entrante aseguró que sus decisiones estarán respaldadas por estudios científicos y enfocadas en la protección de los ecosistemas, incluyendo el manejo de los hipopótamos en el territorio colombiano.
Los colombianos pueden tener la certeza de que las decisiones que se tomen en materia ambiental en la PatriaMilagro serán las que tengan la suficiente solidez científica para cuidar el agua, la biodiversidad y las comunidades, escribió Arjona.
La disputa deja en evidencia la frágil línea entre la apertura económica y la responsabilidad ambiental. Para los mercados internacionales y los inversionistas, la claridad regulatoria es innegociable. Si Colombia quiere atraer capital extranjero y modernizar su estado, no puede permitirse la ambigüedad entre lo que promete un ministro y lo que permite la ley o la presión social.