Denisovanos en China: 1.366 herramientas revelan cómo vivían nuestros primos humanos
Durante más de una década, los denisovanos fueron una de las poblaciones humanas más enigmáticas de nuestra historia evolutiva. Sabíamos que existieron, que se cruzaron con el Homo sapiens y que parte de su ADN persiste en millones de personas. Pero apenas teníamos idea de cómo era su día a día. Una cueva en la provincia china de Yunnan acaba de cambiar eso por completo.
En Bianfu, los investigadores hallaron fósiles denisovanos asociados a 1.366 artefactos de piedra, herramientas de hueso y más de 64.000 restos de mamíferos. Dos estudios publicados en Nature permiten, por primera vez, pasar de reconstruir a estos humanos mediante genes aislados a observar directamente cómo cazaban, procesaban animales y fabricaban sus utensilios. El resultado es mucho más humano de lo que sugerían los fragmentos descubiertos originalmente en Siberia.
¿Cómo se descubrió la cueva de Bianfu?
Bianfu apareció casi por accidente. En 2019, un proyecto de restauración ecológica sobre una antigua cantera de piedra caliza expuso sedimentos, huesos y herramientas. Buena parte de la cavidad ya había sido destruida, pero lo que sobrevivió resultó extraordinario.
Los depósitos arqueológicos abarcan aproximadamente entre 190.000 y 70.000 años de antigüedad. Entre ellos aparecieron cuatro dientes humanos, dos fragmentos de cráneo y parte de un radio, uno de los huesos del antebrazo. Los fósiles confirmados se sitúan aproximadamente entre hace 167.000 y 134.000 años.
El desafío era identificar a quién pertenecían. Los investigadores recurrieron a proteínas antiguas preservadas en huesos y dientes. El análisis encontró variantes moleculares características de los denisovanos en cinco especímenes estudiados, lo que permitió vincularlos con este linaje incluso sin depender de ADN recuperable. Bianfu se convierte así en uno de los yacimientos con mayor cantidad de restos denisovanos fuera de la cueva de Denisova, en Siberia.
El radio es especialmente valioso porque es el primero confirmado para un denisovano. Presenta algunos rasgos similares a los neandertales y otros más próximos a los humanos modernos, una combinación que apunta a una anatomía propia y todavía muy poco conocida.
¿Qué revelan las herramientas de los denisovanos?
Lo verdaderamente excepcional de Bianfu es todo lo que rodeaba a esos fósiles. Los arqueólogos recuperaron 1.366 objetos de piedra: núcleos, lascas, martillos y herramientas retocadas. También encontraron huesos utilizados directamente como utensilios, en ocasiones con modificaciones mínimas.
No parece que estos grupos estuvieran obsesionados con fabricar piezas elaboradísimas. Su estrategia era eminentemente práctica: aprovechaban las propiedades de aquello que tenían a mano, desprendían filos útiles de las piedras, utilizaban huesos cuando servían para una tarea y continuaban adelante. Eso no significa que fueran cazadores poco sofisticados.
Los restos animales muestran marcas de corte y percusión compatibles con despiece, extracción de carne y acceso a grasa y médula. Ciervos y bóvidos dominan el conjunto, y el estudio concluye que los habitantes de Bianfu practicaban una caza especializada de animales medianos y grandes.
El paisaje también ayudaba. Los análisis de polen reconstruyen una región de bosques de coníferas y estepas forestales con abundancia de grandes herbívoros. Los propios investigadores describen la meseta de Yunnan-Guizhou como un entorno que pudo funcionar casi como un paraíso de caza durante determinados periodos glaciales.
¿Por qué es importante este hallazgo para entender a los denisovanos?
Ese es quizá el cambio más importante. Cuando fueron identificados científicamente en 2010, prácticamente toda una población humana emergió a partir del ADN recuperado de un pequeño hueso de dedo. Desde entonces aparecieron mandíbulas, dientes y otros restos dispersos, pero conectar directamente esos fósiles con una forma concreta de vivir seguía siendo extremadamente difícil.
Bianfu ofrece ambas cosas en el mismo lugar: los individuos y las huellas de lo que hacían. Todavía no puede asegurarse que cada una de las herramientas depositadas durante los aproximadamente 120.000 años de secuencia cultural fuese fabricada exclusivamente por denisovanos. Pero los dos trabajos proporcionan la asociación más completa hasta ahora entre esta población, sus restos físicos y un sistema de subsistencia prolongado en el sur de China.
También coloca a los denisovanos mucho más cerca de regiones donde posteriormente dejaron una huella genética notable en poblaciones de Asia y Oceanía.
Durante años supimos de ellos porque sobrevivieron dentro de nuestro ADN. Ahora, por fin, estamos empezando a descubrir qué hacían mientras todavía estaban vivos.
Preguntas frecuentes sobre los denisovanos
¿Qué son los denisovanos?
Los denisovanos son una población humana arcaica identificada por primera vez en 2010 a partir de ADN recuperado en la cueva de Denisova, en Siberia. Se cruzaron con los Homo sapiens y parte de su ADN persiste en poblaciones de Asia y Oceanía.
¿Dónde se han encontrado más restos denisovanos?
La cueva de Bianfu, en la provincia china de Yunnan, es ahora uno de los yacimientos con mayor cantidad de restos denisovanos fuera de Siberia, con fósiles de hace entre 167.000 y 134.000 años.
¿Cómo cazaban los denisovanos?
Los restos animales encontrados en Bianfu muestran marcas de corte y percusión compatibles con despiece y extracción de carne. Practicaban una caza especializada de animales medianos y grandes, principalmente ciervos y bóvidos.