Casi la mitad de los hombres panameños en riesgo nunca se ha hecho un examen de próstata, pese a que prácticamente todos conocen la enfermedad. Esa es la paradoja que reveló el sondeo nacional presentado el 28 de octubre de 2026 por la Federación Nacional de Asociaciones de Enfermedades Crónicas, Críticas y Degenerativas (FENAECCD), en el marco del mes de concienciación de esta enfermedad.
El estudio, elaborado por la firma Inteligencia de Mercado Emocional (IME) con una muestra representativa de hombres de 30 años o más en todo el país, fue reportado por Panamá América y dibuja un país que sabe, pero no actúa. Los investigadores lo llamaron la Paradoja de la Salud Masculina.
Los números de la paradoja
El 99.4% de los encuestados ha escuchado hablar del cáncer de próstata. El 82% cree tener información adecuada y el 80% sabe que las revisiones preventivas deben empezar entre los 40 y 45 años. Aun así, el 42% de la población de riesgo jamás se ha hecho un examen de próstata en su vida.
Entre quienes no se han examinado, la razón principal es una creencia peligrosa: el 36.7% dice que no se lo hace porque no siente dolor ni malestares.
Las campañas del pasado lograron educar, pero hemos llegado a un techo, dijo Enma Pinzón, presidenta de la FENAECCD.
El cáncer de próstata en sus etapas iniciales no presenta síntomas. No podemos esperar a sentir dolor para ir al médico; debemos desmitificar esta falsa seguridad y promover el examen preventivo cuando el hombre se siente completamente sano.
Barreras del sistema, no solo del individuo
El sondeo deja claro que la inacción no es únicamente una cuestión personal. Hay trabas estructurales y socioeconómicas que pesan tanto como los mitos.
El 60.5% de los encuestados señala los largos tiempos de espera para conseguir una cita médica como la principal barrera operativa. El 39.8% reporta que simplemente no logra conseguir cupo con un especialista en urología.
Después está el bolsillo. El 68% indica que el costo de consultas, pruebas de laboratorio y medicamentos es su principal dificultad económica. Y un 38% de los trabajadores dice que no puede hacerse el examen porque no puede faltar al trabajo o corre el riesgo de perder el día laboral.
Aquí hay una lectura incómoda para el sector privado: miles de hombres productivos, contribuyentes, motores de la economía panameña, quedan fuera del sistema preventivo por un permiso laboral que no existe. Una jornada de tamizaje en la empresa cuesta menos que un tratamiento oncológico tardío. Las cuentas no salen y, sin embargo, seguimos sin verlas.
La hoja de ruta de la FENAECCD
Ante este diagnóstico, la FENAECCD hizo un llamado urgente a las autoridades sanitarias, a la empresa privada y a la sociedad civil para implementar cuatro acciones estratégicas.
- Promover el tamizaje inicial: el 73% de los hombres reconoce la prueba de sangre del Antígeno Prostático Específico (PSA). La federación propone difundir que los médicos generales pueden ordenar esta prueba, rompiendo la idea de que es exclusiva de los urólogos, y realizar campañas de tamizaje en todos los centros de atención pública.
- Alianzas de salud ocupacional con empresas: promover permisos laborales remunerados para controles preventivos y jornadas móviles de toma de muestra de PSA directamente en los lugares de trabajo.
- Reorientar el mensaje de salud: enfocar las campañas públicas en la frase Prevenir cuando te sientes bien, educando sobre la naturaleza asintomática de las etapas tempranas.
- Aprovechar canales estratégicos: los hombres se informan principalmente por redes sociales (60%), consultas médicas (53%) e internet (53%), por lo que las campampañas deben tener foco digital y prescripción médica directa.
Por qué esto importa para la productividad del país
Panamá no puede darse el lujo de dejar morir a su fuerza laboral por descuido administrativo. Cada caso detectado tarde significa gastos catastróficos para las familias, carga adicional para la Caja de Seguro Social y pérdida de productividad. La detección temprana, en cambio, es barata, rápida y salvadora.
El modelo propuesto por la FENAECCD es, en el fondo, una política de eficiencia: usar la infraestructura existente, los médicos generales y los lugares de trabajo, para llegar al hombre sano antes de que sea paciente. No exige grandes inversiones, exige decisión política y voluntad empresarial.
El mes de concienciación termina, pero la paradoja sigue abierta: un país informado que no se examina. Los datos ya están sobre la mesa; lo que falta es que alguien en el Ministerio de Salud y en las grandes empresas los convierta en calendario.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad debe un hombre empezar a hacerse exámenes de próstata en Panamá?
Según el sondeo de FENAECCD e IME, el 80% de los encuestados identifica correctamente que las revisiones preventivas deben comenzar entre los 40 y 45 años.
¿Por qué muchos hombres panameños no se hacen el examen?
El 36.7% de quienes nunca se han examinado cree que no lo necesita por no sentir dolor, aunque el cáncer de próstata en etapa inicial es asintomático.
¿Se necesita un urólogo para la prueba del PSA?
No. La FENAECCD señala que los médicos generales pueden ordenar la prueba de sangre del Antígeno Prostático Específico, lo que facilita el acceso.
