Sánchez blindó su retiro en La Mareta con 120 agentes de élite: la crisis de Ceuta escala a la seguridad presidencial
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha convertido su retiro vacacional en la Residencia Real de La Mareta, en Lanzarote, en un búnker de seguridad. Según fuentes conocedoras del operativo, la Guardia Civil ha movilizado a 120 agentes de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) para reforzar la protección del recinto durante la estancia presidencial, que se extenderá, en principio, hasta el 24 de agosto. Este despliegue, que se suma al dispositivo habitual de seguridad, responde a la creciente preocupación por la protección del jefe del Ejecutivo en medio de la crisis migratoria de Ceuta y el fantasma del espionaje Pegasus.
La movilización de los GRS representa el segundo anillo de seguridad alrededor de Sánchez. El primer círculo lo conforma el equipo de protección directa que lo acompaña desde Moncloa y que se desplaza con él fuera de Madrid. Los GRS, unidades especializadas de la Guardia Civil, se encargan de reforzar el perímetro del complejo y mantener efectivos disponibles ante cualquier eventualidad. La seguridad se extiende también al mar, con el Servicio Marítimo de la Guardia Civil desplegando medios para controlar las aguas próximas a la residencia y garantizar la privacidad del presidente y su familia.
¿Por qué Sánchez refuerza su seguridad en plenas vacaciones?
El blindaje de La Mareta no es un capricho vacacional. La crisis de Ceuta, desatada por la avalancha de 72.000 migrantes que colapsó la ciudad autónoma, ha abierto una de las mayores crisis políticas de los últimos años. Sánchez ha tenido que gestionar las consecuencias desde Lanzarote, convirtiendo temporalmente la residencia en una suerte de Moncloa informal. Allí ha presidido por videoconferencia reuniones de coordinación con los ministros implicados, entre ellos Fernando Grande-Marlaska, Margarita Robles y José Manuel Albares. La crisis ha enfrentado internamente a las áreas de Defensa e Interior, con Robles reivindicando el trabajo del CNI y Marlaska negando haber recibido alertas previas.
La decisión de endurecer las medidas de seguridad responde también al fantasma de Pegasus. El teléfono móvil de Sánchez fue infectado en 2021 con el programa espía israelí, del que se extrajeron más de 2,6 gigabytes de información. También fueron atacados los dispositivos de Robles y Marlaska. Aunque la investigación judicial no identificó al responsable, Marruecos ha permanecido bajo sospecha. Este episodio convirtió la seguridad de las comunicaciones presidenciales en una cuestión de Estado y explica las precauciones actuales.
¿Qué incluye el blindaje físico y tecnológico de La Mareta?
Además de los 120 agentes de los GRS, Sánchez ha ordenado un blindaje electrónico inédito: se retirarán los teléfonos móviles a quienes accedan al recinto para mantener encuentros con él. El objetivo es reducir al mínimo cualquier posibilidad de espionaje durante las reuniones presidenciales. Este blindaje se ha trasladado también a la visita que Sánchez realizó a Ceuta, donde se establecieron canales seguros de comunicación y se extremó la protección del terminal presidencial.
La Mareta concentra ahora tres realidades difíciles de conciliar: vacaciones familiares, gestión política y seguridad nacional. Sánchez permanece allí con su esposa, hijas, padres y suegra, pero mantiene contactos con sus ministros y sigue la evolución de Ceuta. El dispositivo de seguridad está preparado para adaptarse a su agenda, que incluye un viaje previsto al Observatorio de Yebes, en Guadalajara, para contemplar el eclipse solar del 12 de agosto. La diferencia este verano es el contexto: Sánchez llegó buscando el habitual paréntesis de agosto y terminó llevándose una grave crisis política en la maleta.
¿Qué implicaciones tiene este despliegue para la seguridad nacional?
La movilización de 120 GRS refleja la dimensión del blindaje físico que acompaña al tecnológico. Nada de esto puede desligarse del fantasma de Pegasus. La crisis de Ceuta ha devuelto todas aquellas inquietudes al primer plano. La llegada masiva desde Marruecos volvió a poner a prueba la frontera sur española y obligó a reforzar la ciberseguridad. El dispositivo permanece preparado para adaptarse a la agenda del presidente, que incluye la mayor afluencia de visitantes que experimentará Canarias coincidiendo con el eclipse solar.
La protección presidencial obliga a movilizar recursos cuando el jefe del Ejecutivo sale de Moncloa o de La Mareta. Está previsto que hoy viaje a Guadalajara, al Observatorio de Yebes, para contemplar el eclipse total de sol. La diferencia este verano es el contexto. Sánchez llegó buscando el habitual paréntesis de agosto y terminó llevándose una grave crisis política en la maleta. Hasta el punto de que ha recibido críticas de una parte de los suyos por alimentar sus redes con recomendaciones culturales con Ceuta a punto de estallar.
La movilización de los GRS se prolongará inicialmente hasta el 24 de agosto, aunque las fuentes consultadas explican que los agentes permanecen pendientes de las necesidades operativas que puedan surgir durante la estancia presidencial. Especial atención despiertan estos días los movimientos que pueda realizar Sánchez fuera del complejo y la mayor afluencia de visitantes que experimentará Canarias coincidiendo con el eclipse solar del 12 de agosto.