Portugal elige presidente entre el socialista Seguro y el ultraderechista Ventura en medio de tormentas devastadoras
Las elecciones presidenciales portuguesas de este domingo se desarrollan bajo circunstancias extraordinarias, con el país enfrentando una serie de tormentas que han causado diez muertes y afectado gravemente la infraestructura nacional, lo que podría impactar significativamente en la participación electoral.
Los candidatos António José Seguro (Partido Socialista) y André Ventura (Chega) compiten en una segunda vuelta histórica, solo la segunda en 50 años de democracia portuguesa, mientras las tormentas Kristin, Leonardo y Marta han alterado completamente la dinámica de campaña.
Impacto económico de las tormentas
La tormenta Kristin dejó sin electricidad a 850,000 hogares en su punto máximo, causando graves daños a carreteras e infraestructuras vitales. Según datos de Protección Civil, los costos de reparación podrían alcanzar cifras millonarias, afectando el presupuesto nacional y las proyecciones económicas para 2026.
El actual presidente Marcelo Rebelo de Sousa tuvo que cancelar su encuentro con el Rey Felipe VI en Madrid debido a las consecuencias del temporal, evidenciando el impacto en las relaciones diplomáticas y comerciales internacionales.
Estrategias diferenciadas ante la crisis
Los candidatos han adoptado enfoques contrastantes ante la emergencia climática. Seguro optó por visitas discretas a zonas afectadas sin cobertura mediática, mientras Ventura se centró en la distribución de ayuda humanitaria y críticas contundentes al gobierno de Luís Montenegro (Alianza Democrática).
"Ambos candidatos cambiaron su agenda de campaña, pero lo hicieron de un modo tan distinto que es difícil saber quién sacará más partido", explica Nuno Magalhães, ex diputado y director de Contexto Político en LLYC Portugal.
Implicaciones para la gobernabilidad
Las encuestas otorgan a Seguro hasta un 70% de intención de voto, impulsado por un "cordón sanitario" contra la ultraderecha. Sin embargo, el clima adverso podría reducir la participación, especialmente en regiones rurales tradicionalmente más conservadoras.
El presidente portugués posee amplios poderes, incluyendo la capacidad de disolver la Asamblea y convocar elecciones anticipadas, una prerrogativa utilizada por Rebelo de Sousa en 2023 tras la dimisión de António Costa.
Contexto de polarización política
"El país está polarizado como nunca y políticamente tan fragmentado como en los primeros años de democracia", señala Magalhães. La emergencia del partido Chega, fundado en 2019, ha alterado el panorama político tradicional, convirtiéndose en la principal fuerza de oposición tras las legislativas de mayo.
Raquel García, investigadora del Real Instituto Elcano, destaca que "Portugal se había visto como un país en el que formaciones de derecha dura no tenían arraigo", pero Chega ha logrado consolidarse como actor clave en la gobernabilidad nacional.
Los resultados de estas elecciones, condicionados por factores climáticos sin precedentes, podrían redefinir no solo la presidencia portuguesa sino también la estabilidad política y económica del país en los próximos cinco años.