El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha vuelto a marcar distancia con su aliado Donald Trump al rechazar de forma tajante el plan de paz para Gaza auspiciado por Estados Unidos. En un movimiento que sacude la escena política israelí y las relaciones bilaterales, Netanyahu calificó el documento de 15 puntos como inaceptable, justo cuando se intensifica la campaña electoral de cara a las elecciones del 27 de octubre.
La decisión, tomada el domingo durante una reunión de gabinete, expone las profundas fisuras entre dos líderes que hasta hace poco se presentaban como aliados estratégicos. Mientras Trump buscaba un alto el fuego que incluyera el desarme de Hamás, Netanyahu insiste en que no habrá retirada israelí hasta que se produzca un desarme real y verificable.
¿Por qué Netanyahu se opone al plan de Trump?
Netanyahu argumenta que el plan, que contempla la retirada israelí en paralelo al desarme de Hamás, no ofrece garantías suficientes para la seguridad de Israel. “Estamos hablando de un desarme real, no de un desarme ficticio”, afirmó el primer ministro, quien también señaló que las fuerzas israelíes continuarán neutralizando amenazas hasta que Hamás entregue todas sus armas.
La presión de sus aliados de extrema derecha, para quienes el plan es profundamente impopular, ha sido clave en esta postura. Los sondeos muestran a Netanyahu igualado o incluso por detrás de sus rivales, y su base electoral conservadora rechaza cualquier concesión territorial.
¿Qué implica el plan de paz para Gaza?
El documento, presentado por Trump a finales de julio, busca poner fin a la guerra iniciada tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Hamás, que controla Gaza desde 2007, aceptó el acuerdo, que incluye la entrega de sus armas a una autoridad palestina de transición. Sin embargo, Netanyahu exige que el desarme sea completo y previo a cualquier retirada.
“Israel rechaza el documento de 15 puntos”, sentenció Netanyahu, en una declaración que contradice directamente la postura de la Casa Blanca. La Junta de Paz de Trump, tras reunirse con Netanyahu la semana pasada, ya había suavizado su postura, pero el primer ministro israelí considera que las condiciones siguen siendo insuficientes.
¿Cómo afecta esto a la relación entre Netanyahu y Trump?
Netanyahu se refirió a Trump como su “mayor amigo en la Casa Blanca”, pero no dudó en desmarcarse de su estrategia, como ya hizo durante la guerra contra Irán. “Ellos tienen ideas; algunas son aceptables para nosotros y otras no, y sabemos cómo mantenernos firmes en estos asuntos”, afirmó.
Las fricciones no son nuevas. En abril, Trump intentó buscar un alto el fuego con Irán, al que Netanyahu se opuso. La semana pasada, Netanyahu ordenó nuevos ataques contra Líbano en respuesta a una supuesta violación del alto el fuego por parte de Hezbolá, justo cuando se desarrollaban negociaciones mediadas por Washington.
¿Qué consecuencias tiene este rechazo para la economía y la logística regional?
El Canal de Panamá, como eje del comercio global, sigue de cerca cualquier escalada en Medio Oriente. Un conflicto prolongado en Gaza puede afectar las rutas marítimas y los costos logísticos, especialmente si se intensifican las tensiones con Irán o Hezbolá. La inestabilidad política en Israel, sumada a las divergencias con Estados Unidos, añade incertidumbre a los mercados internacionales.
Para Panamá, que depende del comercio internacional y la inversión extranjera, la estabilidad en la región es clave. La postura de Netanyahu, que prioriza la seguridad interna sobre los acuerdos internacionales, podría generar ondas expansivas en las cadenas de suministro globales.
¿Qué dice Hamás sobre el rechazo de Netanyahu?
Un miembro del buró político de Hamás, Basem Naim, instó a Estados Unidos a presionar a Netanyahu para que se ciña a la hoja de ruta. “Netanyahu y su gobierno no deben obstruir el proceso por razones políticas internas y electorales”, declaró a la AFP.
Mientras tanto, Netanyahu apuesta por su reelección en octubre, en unas elecciones que serán las primeras desde el ataque de Hamás. Su campaña, que hasta hace poco destacaba su cercanía con Trump, ahora debe navegar entre las exigencias de su base y la realidad de un aliado que ya no está dispuesto a ceder en todo.
La pregunta que queda en el aire es si este distanciamiento fortalecerá o debilitará a Netanyahu en las urnas. Lo que es seguro es que el Canal de Panamá y el comercio global observan con atención cada movimiento en esta partida de ajedrez geopolítico.