Mundial 2026: Análisis del impacto económico de un posible boicot europeo
Las discusiones sobre un potencial boicot al Mundial de la FIFA 2026 han generado preocupaciones en los mercados deportivos internacionales, aunque los expertos consideran remota la posibilidad de que se concrete una acción coordinada que afecte la rentabilidad del torneo.
El torneo, organizado conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México, representa una inversión multimillonaria y oportunidades comerciales significativas para la región. Los ingresos proyectados incluyen derechos televisivos, patrocinios corporativos y turismo deportivo.
Posición de las federaciones europeas
En Alemania, Oke Göttlich del St. Pauli sugirió "considerar seriamente" un boicot, pero la reacción institucional fue inmediata. Bernd Neuendorf, presidente de la federación alemana, rechazó categóricamente la propuesta, señalando que no existe respaldo interno para esa medida.
Francia mantuvo una posición similar. La ministra de Deportes, Marina Ferrari, declaró que no tienen intención de boicotear la competición. Philippe Diallo, presidente de la Federación Francesa, confirmó que no existe planteamiento alguno para ausentarse del Mundial.
En España, Inglaterra y Escocia tampoco se registran debates relevantes sobre el tema, según fuentes federativas consultadas.
Impacto financiero y estructural
Los analistas destacan que la FIFA, las federaciones nacionales, patrocinadores y cadenas televisivas tienen intereses económicos alineados con la realización del torneo. Un boicot representaría pérdidas millonarias en múltiples sectores.
Durante el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se mostró "relajado" ante la posibilidad de un boicot europeo, reflejando la confianza en la estabilidad financiera del proyecto.
Precedentes históricos limitados
Los boicots deportivos masivos han sido excepcionales. El precedente más relevante fueron los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, liderado por Estados Unidos, y Los Ángeles 1984. Sin embargo, nunca ha existido un boicot al Mundial protagonizado por múltiples selecciones clasificadas por motivos exclusivamente políticos.
En el Mundial, los casos aislados incluyen la ausencia de Uruguay en 1934 y la retirada africana en las eliminatorias de 1966, pero por razones específicas del fútbol.
Perspectivas comerciales
Mogens Jensen, del Partido Socialdemócrata Danés, considera que un boicot sería "una de las últimas herramientas disponibles" y requeriría un conflicto grave para justificarse económicamente.
Las tensiones diplomáticas recientes han disminuido, reduciendo la intensidad del discurso sobre el boicot. Los mercados deportivos mantienen proyecciones positivas para el torneo 2026.
Por ahora, el Mundial 2026 continúa su planificación comercial, con los factores necesarios para un boicot coordinado aún lejos de materializarse, según el consenso de analistas económicos deportivos.