Máxima presión de EE.UU. colapsa economía y puertos de Cuba
Washington aplica desde hace seis meses una política de máxima presión sobre Cuba que ha colapsado su economía y su logística portuaria. El bloqueo petrolero ha reducido la electricidad a una o dos horas diarias, mientras que las sanciones secundarias han expulsado a navieras, bancos y a la mayor inversión extranjera del país, la minera canadiense Sherritt. Ni el diálogo bilateral ni las reformas anunciadas por La Habana han frenado el deterioro socioeconómico de la isla.
¿Cómo afectan las sanciones de EE.UU. a la inversión extranjera en Cuba?
El 1 de mayo, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que impone sanciones secundarias a cualquier empresa extranjera vinculada al Estado cubano. El mensaje para los mercados internacionales fue claro: operar en la isla conlleva un riesgo financiero inasumible. El éxodo de capitales no se hizo esperar y ha golpeado duro la ya mermada capacidad logística y comercial del país.
- La minera canadiense Sherritt, históricamente la mayor inversión en la isla, anunció su retirada.
- Varias cadenas hoteleras internacionales cesaron sus operaciones.
- Las dos principales navieras que servían los puertos cubanos suspendieron sus rutas, un golpe severo para el comercio exterior y la logística regional.
- El banco que gestionaba las operaciones de Visa y Mastercard cerró, aislando financieramente al país del flujo de divisas y remesas.
¿Cuál es el impacto del bloqueo petrolero en la logística cubana?
La orden ejecutiva del 29 de enero completó el bloqueo petrolero al interrumpir el flujo de crudo venezolano. Sin combustible, la infraestructura se paraliza. Los cubanos sobreviven con apenas una o dos horas de corriente eléctrica al día. Esta falta de energía imposibilita la logística básica, el funcionamiento de los bancos, las oficinas estatales y los servicios de telecomunicaciones. El transporte público ha desaparecido y toneladas de basura se acumulan en las calles de La Habana porque no hay gasolina para los camiones de recolección.
¿Qué negociaciones se ocultan tras la crisis diplomática?
A pesar de la presión, ambos gobiernos mantienen un canal de diálogo. El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció formalmente las conversaciones el 13 de marzo. Del lado cubano, emergió como interlocutor Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro, una figura sin cargo formal pero con la confianza del líder histórico.
Se han celebrado al menos cuatro reuniones presenciales. Dos fueron políticas, una en La Habana y otra en San Cristóbal y Nieves. Las otras dos abordaron seguridad y defensa, con la participación del director de la CIA, John Ratcliffe, y el jefe del Comando Sur, Francis Donovan, en la zona limítrofe de la base de Guantánamo. Washington exige cambios políticos y económicos fundamentales, mientras La Habana los rechaza argumentando que atentan contra su soberanía.
Como respuesta a la crisis, el Gobierno cubano aprobó en menos de una semana un extenso paquete de reformas económicas que, de aplicarse, serían la mayor transformación en 15 años. Sin embargo, Díaz-Canel asegura que este viraje no tiene relación con las presiones de EE.UU.
¿Cuáles son los objetivos reales de Washington en La Habana?
La Administración estadounidense ha esgrimido distintos argumentos para justificar su política. El más recurrente es vincular la crisis estructural a la necesidad de un cambio de sistema político. También acusa a Cuba de ceder territorio a