Almaraz extiende su vida hasta 2030: claves de la prórroga nuclear en España
La central nuclear de Almaraz, la más antigua de España, ha esquivado el cierre programado y prolongará su operación hasta julio de 2030. El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicado este viernes modifica el calendario que condenaba a sus dos reactores al apagón en noviembre de 2027 y octubre de 2028. Con la nueva fecha, la Unidad I gana 31 meses adicionales y la Unidad II, 19. La decisión responde a la solicitud formal presentada en octubre pasado por sus tres propietarias: Iberdrola, Endesa y Naturgy.
¿Por qué el Gobierno español ha decidido prorrogar Almaraz?
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico justifica la extensión limitada de la vida útil de Almaraz por la coyuntura energética actual, marcada por la incertidumbre en los mercados internacionales. El precio del gas se ha disparado en los últimos meses a raíz de la crisis derivada del bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra entre Estados Unidos e Irán. El pasado 24 de julio alcanzó máximos anuales, situándose en 63,57 euros.
El petróleo, por su parte, llegó a tocar los 118 dólares por barril el 31 de marzo, en plena escalada del conflicto entre Washington y Teherán. Desde entonces se produjo una corrección fuerte hasta la zona de los 81-85 dólares, alrededor de un 30% por debajo de aquellos máximos. Durante la primera quincena de agosto se mueve entre 86 y 90 dólares.
El aumento de las temperaturas ha hecho repuntar la demanda eléctrica española un 3,5% en julio, con la energía nuclear entre los principales motores de respuesta. En agosto de 2026 el peso de la nuclear ronda el 16%, cuando se ha situado en torno al 20% en los últimos años.
¿Cuál es el nuevo calendario de cierre nuclear en España?
Las fechas actualizadas de Almaraz se enmarcan en la hoja de ruta del Gobierno, que fija el cierre definitivo del parque nuclear español para 2035. Si el calendario continúa conforme a lo previsto, los dos reactores de la planta operarán hasta junio de 2030. Las siguientes serán Ascó I (2 de octubre de 2030), Cofrentes (30 de noviembre de 2030), Ascó II (septiembre de 2032), Vandellós II (febrero de 2035) y Trillo (mayo de 2035).
Almaraz: la central más longeva y el debate social que la rodea
La central extremeña es la más longeva de las existentes en España. Almaraz I tiene cerca de 43 años de vida y Almaraz II, 42. Todas rondan la cuarentena, con Vandellós como la más joven (unos 38 años y medio). De esta manera, tanto Almaraz como Trillo y Vandellós rozarán los 47 años de edad cuando llegue su cierre.
La central se encuentra a menos de 3 kilómetros del municipio. Esa cercanía a la población la ha situado en el centro de las polémicas entre organizaciones como ADENEX, Ecologistas en Acción y la Plataforma Antinuclear Cerrar Almaraz, que denuncian su impacto social y medioambiental. En el otro bando, la plataforma Sí a Almaraz defiende la importancia de los empleos y las oportunidades que ha traído. En los últimos 10 años el debate ha cambiado el foco: la duda ya no está en si la planta debería existir, sino hasta cuándo. La respuesta todavía hoy se cuestiona.
¿Qué papel juegan las eléctricas en la decisión?
En Almaraz, la propiedad se reparte principalmente entre Iberdrola (53%) y Endesa (36%), mientras que Naturgy controla el 11% restante. En las centrales catalanas, en cambio, Endesa es el socio mayoritario. Por ahora, desde las compañías declinan hacer comentarios sobre esta cuestión. No obstante, las nucleares están constituidas como comunidades de bienes, por lo que todas las decisiones deben adoptarse por unanimidad.
2019 fue el año en el que las grandes eléctricas acordaron el cierre del parque nuclear español con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. Del convenio surgió un calendario escalonado que tenía previsto el 2027 como año de cese programado, con Almaraz como primer objetivo. La prórroga de este agosto ha pospuesto el desmantelamiento de las Unidades I y II hasta 2030.
¿Qué significa esta prórroga para el futuro energético de España?
La prórroga de Almaraz no cambia el destino previsto para la energía nuclear en España, pero sí modifica el camino para llegar hasta él. El Gobierno mantiene el horizonte de cierre del parque en 2035, aunque introduce margen ante un escenario energético marcado por la volatilidad de los mercados, la demanda eléctrica y la necesidad de garantizar el suministro.
Los casi tres años adicionales de Almaraz I y los cerca de dos de Almaraz II suponen mucho más que un simple ajuste de calendario. Prolongan un debate que España lleva años intentando cerrar y vuelven a poner sobre la mesa dónde termina la necesidad de asegurar el sistema y dónde empieza el coste de retrasar la transición energética.