Lavado inverso: la técnica capilar que promete más volumen y menos grasa
En un mundo donde la logística capilar parece tan compleja como la del Canal de Panamá, la estilista española Felicitas Ordás ha puesto sobre la mesa un método que promete revolucionar la rutina de lavado. Se trata del llamado 'lavado inverso', una técnica que invierte el orden tradicional: primero acondicionador, luego champú. ¿El objetivo? Conseguir un cabello más liviano, con mayor volumen y menos propenso a engrasarse rápidamente.
¿En qué consiste el lavado inverso?
El procedimiento es sencillo pero radical. Se aplica el acondicionador sobre el cabello húmedo, desde los medios hasta las puntas, se deja actuar unos minutos y luego se enjuaga con champú. Este último elimina tanto la suciedad como el exceso de producto, dejando una sensación de limpieza más profunda y evitando la pesadez que a veces deja el acondicionador cuando se usa al final.
Según Ordás, directora artística del salón Felicitas Hair en Mataró, Barcelona, y presidenta del Club Figaro, la técnica crea una barrera protectora sobre la fibra capilar frente a los componentes limpiadores del champú. 'El acondicionador crea una película ligera que puede reducir la fricción del lavado y proteger parcialmente la fibra', explicó en una entrevista con la revista InStyle.
¿Para quién es recomendable?
Ordás advierte que no es para todos. 'El método pre-poo con acondicionador puede ser útil en cabellos finos que se apelmazan con facilidad, o en melenas con tendencia grasa en raíz, pero secas en medios y puntas', detalló. Aplicar primero el acondicionador protege ligeramente la fibra y permite hidratar sin sobrecargar, dejando un acabado más ligero.
Uno de los beneficios más atractivos para quienes buscan optimizar su rutina es la posibilidad de espaciar los lavados. 'Puede ayudar en ciertos casos, sobre todo en cabellos finos, porque evita el exceso de producto en la raíz', afirmó la experta.
Los errores que arruinan el lavado inverso
Como en cualquier proceso logístico, los detalles importan. Ordás señaló que la técnica puede perder efectividad si se cometen errores comunes: usar demasiado acondicionador, elegir productos demasiado pesados o enjuagar mal. Estas fallas pueden dejar residuos y provocar que el cabello luzca apelmazado, justo lo que se busca evitar.
¿Cuándo no usar el lavado inverso?
La estilista fue clara: 'Cabellos muy secos, rizados o tratados químicamente. En estos casos, el acondicionador después del champú es clave para sellar la cutícula, y saltarse ese paso puede dejar el cabello más áspero o desprotegido'. Para estos tipos de cabello, el método tradicional sigue siendo la mejor opción.
Un complemento, no un sustituto
Ordás concluyó que el lavado inverso no reemplaza el acondicionamiento tradicional. 'No sustituye la función reparadora que debe hacerse después del champú. Es más un complemento que un sustituto', sostuvo. Así, esta técnica se presenta como una herramienta adicional en el arsenal de cuidado capilar, ideal para quienes buscan eficiencia y resultados sin complicaciones.
Foto: Montevideo Portal / Montevideo COMM