Dimayor adopta las nuevas reglas de la IFAB: menos tiempo muerto y más fútbol en Colombia
La División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) oficializó la incorporación al reglamento de la Liga BetPlay, el Torneo BetPlay y la Copa Colombia de las nuevas normativas arbitrales aprobadas por la Junta de la Asociación Internacional de Fútbol (IFAB) para el periodo 2026-2027. Las medidas, que ya se probaron en el Mundial de la FIFA 2026, buscan aumentar el tiempo efectivo de juego y unificar criterios arbitrales. Entrarán en vigor desde el inicio de las competencias del segundo semestre de 2026, tras el aval de la Comisión Nacional Arbitral de la Federación Colombiana de Fútbol.
Para un país obsesionado con el fútbol como Colombia, estos cambios no son solo técnicos. Son un mensaje directo a la eficiencia. En un entorno donde el Canal de Panamá nos enseña que cada segundo cuenta para la productividad, la Dimayor aplica la misma lógica: menos pausas, más acción. Y ojo, que esto no es solo para los jugadores. Los directores técnicos también tendrán que ajustar sus estrategias, porque las protestas desde la banda ahora pueden costar una expulsión.
¿Qué cambia en los tiempos de juego y las sustituciones?
El corazón de la reforma está en cronometrar cada pausa. El futbolista que abandone el campo por un cambio tendrá un límite de 10 segundos para salir por la zona más cercana. Si se pasa de ese tiempo, su reemplazo no podrá ingresar hasta pasado un minuto. El árbitro principal marcará una cuenta regresiva con la mano. Es una medida que apunta directo a las pérdidas de tiempo que tanto irritan a los aficionados.
La atención a lesionados también se endurece. Si el partido se detiene para asistir a un jugador, este deberá retirarse de la cancha y permanecer un minuto fuera antes de recibir autorización para reingresar. Se exceptúan choques de porteros, de compañeros, jugadas de tarjetas o penaltis. La lógica es clara: si no estás realmente lastimado, no frenes el espectáculo.
Saques de banda y de meta: el reloj aprieta
Los jugadores dispondrán de un máximo de 5 segundos para reanudar el juego una vez tengan la pelota disponible. El retraso en el saque de banda otorgará el balón al rival. La demora en el saque de meta concederá un tiro de esquina en contra, además de posibles sanciones disciplinarias. Es un cambio que obliga a los equipos a ser más rápidos en la transición y a los técnicos a ensayar jugadas ensayadas a toda velocidad.
El VAR se vuelve más preciso y más intrusivo
La línea de intervención del VAR se amplía. El sistema tecnológico sumará facultades específicas para corregir ciertos fallos. Podrá intervenir en saques de esquina concedidos erróneamente, en la anulación de una segunda tarjeta amarilla incorrecta que genere expulsión y en corregir la confusión de identidad de un sancionado. Esto reduce el margen de error humano, pero también alarga las revisiones. La pregunta es si el fútbol colombiano tiene la infraestructura tecnológica para soportar estas exigencias sin demoras excesivas.
En cuanto al equipamiento, el concepto normativo de joyería se sustituye por el de accesorios. Se autoriza el uso de elementos corporales siempre que no representen peligro y estén cubiertos de manera segura. La validación final queda a criterio del equipo arbitral. Es un guiño a la modernidad y a la libertad individual, pero con un control de seguridad.
Ventaja, penaltis y nuevas causales de expulsión
La aplicación de la ventaja se vuelve más flexible. Los jueces permitirán la continuidad de una jugada si el equipo rival se beneficia de un saque defectuoso. Las faltas tácticas o manos que corten opciones de gol no recibirán tarjeta amarilla si la jugada termina en anotación válida. La lógica es que la infracción fracasó. Es un cambio que premia la continuidad del juego y castiga menos a los equipos que logran concretar a pesar de la falta.
En los tiros penales, si el cobrador toca la pelota de forma doble e involuntaria con ambos pies y se produce un gol, la acción se repetirá. Si el tiro sale desviado, se otorgará un saque libre para la defensa. En la definición por cobros desde el punto blanco, se computará como un fallo definitivo. Esto elimina la ambigüedad y da certeza a los arqueros.
Una de las novedades más polémicas es la creación de una causal de tarjeta roja directa para futbolistas que cubran su boca al comunicarse de forma provocativa o despectiva. También se sancionará con expulsión el retiro del campo en señal de protesta. Esta medida se extiende a los directores técnicos que ordenen el abandono del terreno. Es un golpe directo a la simulación y a la falta de respeto. En un país donde el fútbol a veces se mezcla con la política y la pasión desbordada, esta regla puede generar controversia.
¿Qué no se aplica en Colombia?
La Dimayor aclaró que las únicas tres normativas de la IFAB que no se aplicarán en el rentado local corresponden a las cámaras corporales, el fuera de juego semiautomático y el tiempo de hidratación obligatorio. Este último dependerá exclusivamente del criterio del juez central. La decisión es pragmática: son tecnologías costosas y logísticamente complejas que aún no están al alcance de todos los estadios colombianos. Pero la puerta queda abierta para el futuro.
En resumen, la Dimayor apuesta por un fútbol más rápido, más justo y más transparente. Las reglas de la IFAB son un espejo de lo que el comercio global y la logística del Canal de Panamá ya saben: la eficiencia es la clave del éxito. Ahora, los equipos colombianos tendrán que adaptarse. Los que lo hagan más rápido, tendrán ventaja.