La Gomera invierte 16M en social: la rentabilidad de prevenir
El Cabildo de La Gomera destina más de 16 millones de euros a políticas sociales, orientando 7 de cada 10 euros de su presupuesto insular a la atención de personas mayores, dependencia, inclusión y accesibilidad. Programas como Gomera Accesible y La Gomera Acompaña demuestran que la inversión social preventiva reduce costos a largo plazo, evita el desplazamiento de poblaciones rurales y mantiene la cohesión económica de territorios con demografía envejecida. Un enfoque que Panamá debería estudiar de cerca.
¿Cuánto invierte La Gomera en políticas sociales?
Los números hablan con claridad. El Cabildo de La Gomera asigna más de 16 millones de euros de inversión directa a políticas sociales. De cada 10 euros que ingresan en las cuentas insulares, 7 se orientan a las personas. No se trata de gasto corriente disfrazado, sino de una apuesta presupuestaria con finalidad explícita: proteger, cuidar y mejorar las condiciones de vida de la sociedad gomera.
La Gomera es una isla con núcleos dispersos y una población significativamente envejecida. Muchas personas han construido su vida allí y quieren permanecer en su entorno, cerca de sus vecinos. Esa realidad demográfica exige políticas diseñadas desde la cercanía, no desde escritorios lejanos. El presupuesto lo refleja: la prioridad no es la obra faraónica, sino la intervención que cambia la rutina de una persona mayor o de una familia que necesita apoyo para vivir con dignidad en su casa.
¿Qué hace el programa Gomera Accesible?
Gomera Accesible trabaja en la adaptación de viviendas. Cambiar una bañera por un plato de ducha, instalar una rampa o mejorar la seguridad de un acceso pueden parecer actuaciones menores. No lo son. Para muchas personas significan autonomía, tranquilidad y, sobre todo, la posibilidad de no abandonar su hogar por falta de condiciones adecuadas.
Desde una perspectiva económica, los números son contundentes. Adaptar una vivienda cuesta una fracción de lo que cuesta mantener a una persona en una residencia institucional. Cada euro invertido en accesibilidad doméstica ahorra múltiples euros en atención de dependencia avanzada. Además, estas intervenciones alivian a las familias cuidadoras, previenen accidentes domésticos y reducen situaciones de dependencia que, si no se atienden a tiempo, terminan presionando el sistema sanitario y asistencial de toda la isla.
¿Cómo funciona La Gomera Acompaña?
La soledad no deseada entre personas mayores es una realidad silenciosa que no aparece en los informes macroeconómicos, pero erosiona la productividad social de cualquier territorio. El programa La Gomera Acompaña existe para combatirla. Acompañar no es solo estar presente. Es escuchar, detectar necesidades y facilitar recursos.
Una visita, una llamada o una actividad compartida pueden marcar la diferencia entre sentirse apartado o seguir formando parte activa de la vida comunitaria. En términos de costos, la intervención temprana contra el aislamiento es significativamente más barata que el tratamiento médico de los problemas de salud que la soledad agrava: depresión, deterioro cognitivo, enfermedades cardiovasculares. La literatura científica es clara al respecto. La Gomera ha decidido actuar antes de que la factura sanitaria se dispare.
¿Por qué este modelo es relevante para Panamá?
Panamá enfrenta desafíos demográficos y territoriales comparables a los de La Gomera: comunidades rurales dispersas, población que envejece lejos de los centros urbanos y una presión creciente sobre los servicios sociales. En un país cuyo motor económico depende del canal y la logística internacional, la estabilidad social no es un lujo, es infraestructura.
El modelo gomero ofrece varias lecciones. Primera, la prevención cuesta menos que la crisis. Segunda, el presupuesto público debe orientarse con criterio de retorno social, no solo de visibilidad política. Tercera, la coordinación entre administraciones, entidades sociales y ayuntamientos multiplica el impacto de cada euro invertido. Cuarta, detrás de cada expediente hay una persona concreta, y atenderla a tiempo evita costos mayores para el conjunto del sistema.
Para un país que busca modernizar el Estado y abrirse a la inversión extranjera, descuidar el tejido social es un error estratégico. Los inversionistas evalúan la cohesión social, la capacidad de retención de talento y la estabilidad de las comunidades locales. La Gomera entiende que una isla que cuida a su gente también protege su competitividad.
¿Es rentable la inversión social preventiva?
Sí, y los datos lo confirman. Cuando el 70% del presupuesto insular se orienta a personas y los programas se diseñan para actuar antes de que los problemas se agraven, el ahorro en el mediano plazo es significativo. La adaptación de una vivienda evita el costo de una plaza residencial. El acompañamiento de una persona mayor aísla evita ingresos hospitalarios. La prevención de accidentes domésticos reduce la carga sobre los servicios de urgencia. La matemática es simple: invertir en social no es un gasto, es la decisión más eficiente.
¿Qué pasa cuando no se invierte en prevención social?
Los costos se desplazan, no desaparecen. La dependencia no atendida se agrava y encarece su tratamiento. Las familias cuidadoras se agotan y reducen su participación en el mercado laboral. Las personas abandonan sus comunidades rurales y migran hacia centros urbanos que ya están saturados. El despoblamiento del interior debilita la economía local y reduce la base productiva del territorio. No invertir en prevención social es, en realidad, elegir pagar más tarde por peores resultados.