Opacidad en Castilla-La Mancha: Page elude el control parlamentario
Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, acumula 11 años sin responder directamente a las preguntas de la oposición en las Cortes regionales. El reglamento de la Cámara permite al Ejecutivo decidir quién contesta y filtra las iniciativas antes de debatirlas. Esta falta de control directo mina la transparencia institucional, un pilar esencial para la modernización del Estado, la integración regional y la confianza de los inversores internacionales.
¿Cómo funciona el control parlamentario en otras regiones?
En la mayoría de los parlamentos autonómicos españoles, el control al Ejecutivo descansa sobre tres bases claras. Existe un turno específico de preguntas al presidente, este mecanismo tiene carácter periódico y el líder comparece en persona para responder. Comunidades como Andalucía, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Extremadura o Madrid aplican este sistema con normalidad. Incluso en Navarra, País Vasco o Baleares, donde el reglamento no configura un turno específico, la práctica parlamentaria consolidada obliga al jefe del Ejecutivo a responder en persona.
Frente a este patrón, las Cortes de Castilla-La Mancha son una anomalía. No existe un turno de preguntas al presidente de la Junta. El artículo 188 del Reglamento cede al propio Consejo de Gobierno la potestad de decidir qué miembro del Ejecutivo responde cada pregunta. Así, un diputado puede registrar una iniciativa para conocer la posición del presidente, pero el Gobierno decide si la respuesta la da el líder o cualquier otro consejero. PP y Vox llevan toda la legislatura denunciando que Page solo entra en el hemiciclo para votar.
¿Qué filtros aplica la Mesa de las Cortes de Castilla-La Mancha?
La opacidad no termina ahí. La reforma del Reglamento de las Cortes en 2023 otorgó a la Mesa de la Cámara un poder de veto amplio. Este órgano puede inadmitir iniciativas que excedan las competencias autonómicas, salvo que se consideren de